El Rosario del amor Guadalupano…

por Amor Seguro, A.C. el Octubre 8th, 2010

¿Te acuerdas que todo México se unió en oración el 8 de septiembre?

Yo recé este Rosario como lo hicieron muchos mexicanos para celebrar el Bicentenario y recordar a Santa María de Guadalupe.

Te lo comparto, para que tu lo reces.

“Rosario del Amor Guadalupano”

Santa María de Guadalupe, escudo y patrona de nuestra libertad

Introducción

Lector 1: La intención de este rosario cuyo título es Rosario del Amor Guadalupano es celebrar a nuestra Madre, Santa María de Guadalupe, quien no sólo ha forjado nuestra patria en 1531, y esto se ha confirmado en 1810, sino que nos invita a continuar construyendo juntos la Civilización del Amor. Ella ha estado siempre cerca de nuestro pueblo en los momentos más importantes.

En este Rosario del Amor Guadalupano, es Ella, nuestra Morenita, quien nos guía a su amadísimo Hijo, Jesucristo, nuestro Señor. Ella es quien, en una perfecta inculturación del Evangelio, nos interioriza en cada uno de los más importantes puntos doctrinales de la Iglesia como son los Sacramentos. Siete Sacramentos en donde se celebra nuestra dignidad de ser hijos de Dios, hijos de la Iglesia; estos son el Bautismo, la Confirmación, la Comunión, la Reconciliación, el Matrimonio, el Orden Sacerdotal y la Unción de los Enfermos; de esta manera, en cada estación se conmemora un sacramento y, complementando estos siete sacramentos, hemos añadido un octavo; por ello el Rosario del Amor Guadalupano cuenta con 8 estaciones, este octavo estación-sacramento nos ayuda a proclamar el modelo del Octavo Día, Día del Señor, Manifestación de la Resurrección de Jesucristo, que es la Iglesia, pues la Iglesia es el “Sacramento de Salvación”. Asimismo, en cada una de estas estaciones-sacramento se enlazarán los momentos maravillosos del Nican Mopohua, documentos que narra este encuentro entre Dios y los hombres por medio de Santa María de Guadalupe.

Lector 2: El Rosario del Amor Guadalupano es una oportunidad para prepararnos desde lo más profundo de nuestro corazón para que lleguemos al conocimiento y al amor de nuestro Señor Jesucristo por medio de su Santísima Madre y Madre nuestra, Santa María de Guadalupe.

El amor de Dios, que se encarna en el Inmaculado Sagrario que es Santa María de Guadalupe, nos toma como somos, con nuestra historia, nuestras cualidades y defectos, con nuestros sueños y nuestras aspiraciones, con nuestro llanto y nuestro dolor con nuestros tropiezos y pecados, con nuestra frustración y alegría, con nuestros sentimientos y nuestra razón, con nuestras relaciones y nuestros vacíos, con nuestro clamor y nuestros silencios, con nuestros crímenes y nuestras bondades, con nuestros encierros y nuestras libertades.

Este Rosario del Amor Guadalupano es “flor y canto” de la verdad de Dios, un cerro que antes estaba lleno de espinos y abrojos, lleno de hierbas y cardos, y ahora proclama la flor de la verdad con cantos de la libertad, cantos que rasgan el cielo siendo apreciados sólo por el oído humilde, cantos como la de los más hermosos pájaros, y como que el cerro contestaba en un diálogo de amor.

Lector 1: Flor y Canto de la verdad divina, Flor y Canto de la Verdad de Dios, Flor y Canto de la Libertad. Flor y Canto que ha vencido al pecado y a la muerte.

Lector 2: No hay miedo, no hay temor, sólo existe la alegría que sale del alma y del corazón, de estar experimentando la atmósfera de lo divino en este Rosario del Amor Guadalupano.

Saccerdote: Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

Todos: Amén.

Sacerdote  El Señor esté con ustedes.

Todos: Y con tu espíritu.

Se enciende la Cirio y entonando el Credo el Sacerdote inicia y continuamos

Todos: Creo en un solo Dios,

Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra,

De todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios,

Nacido del Padre antes de todos los siglos:

Dios de Dios, Luz de Luz,

Dios verdadero de Dios verdadero,

Engendrado, no creado,

De la misma naturaleza del Padre,

por quien todo fue hecho;

que por nosotros, los hombres,

y por nuestra salvación bajó del cielo,

En las palabras que siguen, hasta y se hizo hombre, todos se inclinan.

y por obra del Espíritu Santo

se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre;

y por nuestra causa fue crucificado

en tiempos de Poncio Pilato,

padeció y fue sepultado,

y resucitó al tercer día, según las Escrituras,

y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre;

y de nuevo vendrá con gloria

para juzgar a vivos y muertos,

y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida,

que procede del Padre y del Hijo,

que con el Padre y el Hijo

recibe una misma adoración y gloria,

y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia,

que es una, santa, católica y apostólica.

Confieso que hay un solo bautismo

para el perdón de los pecados.

Espero la resurrección de los muertos

y la vida del mundo futuro.

Amén.

Primer misterio

El Bautismo.

Juanito, Juan Diegotzin” es lo primero que pronuncia Santa María de Guadalupe, el nombre cristiano del indígena, y lo pronuncia en diminutivo, expresión de ternura, de amor y de dignidad; de esta manera Santa María de Guadalupe ha pronunciado el nombre de bautizo del humilde laico y le confirma en su dignidad.

La luz de Dios, por medio de Santa María de Guadalupe, ilumina nuestro camino, poco a poco la flama del amor de Dios nos quema y nos invade purificándonos. Un bautismo con agua y Espíritu Santo, un bautismo que es el fuego del amor divino. Un bautismo que nos hace verdaderos hijos de Dios.

Santa María de Guadalupe nos llama precisamente con el nombre que nos dieron en el Bautismo lleno de dignidad, ternura y amor; somos hijos de Dios, somos católicos, y tenemos una misión: el tener en nuestro ser a Dios para colaborar con Él y construir un mundo lleno de armonía y fraternidad, un mundo colmado de justicia y de paz. Hay que dejar todo odio y desesperación, quitarnos las cadenas de la esclavitud del pecado y unirnos más y más en la plenitud del amor libre de Dios.

Sacerdote Oremos: Santa María de Guadalupe, que nos llamas por nuestro nombre que se nos dio en el bautismo, ayúdanos a tener un corazón humilde para abrir las puertas de nuestra existencia y dejar entrar en ella a quien nos da la vida y la verdadera libertad, desde nuestro bautismo, Jesucristo nuestro Señor.

Guía: Madre Santísima tu que has sido escudo y baluarte de nuestra libertad, en este primer misterio queremos también  suplicar tu amorosa protección y tu ayuda para todos aquellos hermanos que de alguna manera han sido privados de su libertad, concédeles fortaleza a ellos y a sus familias y convierte el corazón de sus captores en un corazón de misericordia.  Concede a nuestro país poder  vivir según la libertad de los Hijos de Dios.

Guía: Mi corazón en amarte eternamente se ocupe,

Todos: Y mi lengua en alabarte, Madre mía de Guadalupe.

Padre nuestro…

10 Aves Marías…

Guía: Gloria al Padre, Al hijo y al Espíritu Santo…

Todos: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Guía: María, Madre de gracia, Madre de misericordia,

Todos: En la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

Guía: Santa María de Guadalupe esperanza nuestra,

Todos: Salva nuestra patria, conserva nuestra fe católica y bendice nuestros hogares.

Canto.

Segundo Misterio

La Eucaristía.

Santa María de Guadalupe es la Mujer Eucarística. Ella es el Sagrario Inmaculado conde se encuentra el verdaderísimo Dios por quien se vive, Ella es el Arca Viviente de la Alianza, Ella nos trae a Jesucristo Eucaristía.

En el primer diálogo que Santa María de Guadalupe tiene con Juan Diego, laico indígena. Ella se presenta diciéndole: “Yo tengo el honor y la dicha de ser la Madre del “arraigadísimo Dios”, “del Dador de vida, por quien se vive”, “el Creador de las personas”, “el Dueño de la cercanía y de la inmediación”, “el Dueño del cielo y de la tierra”. Y este Dios es un Dios tan cercano que por ello viene a encontrarse con nosotros, por medio de su Madre.

Y es Ella quien nos pide se construya una “casita sagrada” en el llano del Tepeyac, para ofrecernos todo su amor que es Jesucristo, y esto es la Eucaristía. Es como si Ella, nuestra Morenita, nos hablara directo al corazón con estas palabras: “mi Hijo Jesucristo quiere entregarse totalmente a cada uno de ustedes, con su cuerpo y su sangre, es el pan sagrado que se comparte en cada Eucaristía, es la sangre que se derrama para limpiar todo pecado; simplemente porque los ama, porque sólo en Él encontrarán la auténtica libertad, por ello te pido construyas en tu corazón ese templo, esa iglesia, esa casita sagrada, pues quiere quedarse con ustedes todos los días hasta el fin del mundo.” De esta manera, gracias a Santa María de Guadalupe tenemos la oportunidad de estar en comunión plena con Dios.

El Sacerdote Oremos: Santa María de Guadalupe que pides se construya una casita sagrada, un templo, lugar de encuentro y comunión con Dios y con el hermano, ayúdanos a iniciar su construcción desde nuestro corazón para que en él habite hoy y siempre Jesucristo nuestro Señor.

Guía: María, Tú que eres nuestra mejor maestra, ayúdanos a limpiar nuestro corazón de todo odio y maldad, concediéndonos la gracia de aprender a amarnos y servirnos unos a otros como verdaderos hermanos. Que nuestro México llegue a ser ese hogar que todos anhelamos  en donde reine el amor y la fraternidad.

Guía: Mi corazón en amarte eternamente se ocupe,

Todos: Y mi lengua en alabarte, Madre mía de Guadalupe.

Padre nuestro…

10 Aves Marías…

Guía: Gloria al Padre, Al hijo y al Espíritu Santo…

Todos: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Guía: María, Madre de gracia, Madre de misericordia…

Todos: En la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

Guía: Santa María de Guadalupe, esperanza nuestra…

Todos: Salva a nuestra patria, conserva nuestra fe católica y bendice nuestros hogares.

Canto

Tercer Misterio

La Unción de los enfermos.

“Y al día siguiente, lunes, cuando Juan Diego debía llevar alguna señal para ser creído, ya no volvió. Porque cuando fue a llegar a su casa, a un tío suyo de nombre Juan Bernardino, se le había asentado la enfermedad, estaba muy grave. […] Y cuando anocheció, le rogó su tío que cuando aún fuere de madrugada, aún a oscuras, saliera hacia acá, viniera a llamar a Tlatelolco, a alguno de los sacerdotes para que fuera a confesarlo, para que fuera a prepararlo, porque eso ya estaba en su corazón, que en verdad ya era tiempo, que ya entonces moriría, porque ya no se levantaría, ya no se sanaría.” (Nican Mopohua, vv. 94-98)

El tío anciano de Juan Diego, Juan Bernardino representa la síntesis de la catástrofe. Para la mentalidad indígena, el anciano representaba la raíz, la sabiduría, la autoridad, la historia, la identidad, la cultura del pueblo indígena; pero, en Juan Bernardino también está representado el mundo cristiano español desde que porta un nombre cristiano: “Juan Bernardino”. Él representa los dos mundos que se despedazan y están a punto de perecer, de morir; dos mundos que agonizan.

Santa María de Guadalupe preparó al tío anciano no para bien morir, sino para bien vivir, es una verdadera unción que da la salud y, además, Ella, al entregar su nombre completo al anciano: “Santa María de Guadalupe”, y con este signo, Ella se entrega a sí misma y, en Ella, a su Hijo muy Amado; es decir, por medio de Ella, Jesucristo es la salud del anciano, Jesucristo el Mesías, el Ungido, es quien con su presencia unge al anciano, y con ello a la raíz, al fundamento de la verdad; es Jesucristo quien lo libera de la muerte por medio de su Madre, Santa María de Guadalupe.

Sacerdote Oremos:  Santa María de Guadalupe que nos conduces a Aquel que es nuestra salud y nuestra salvación, ayúdanos a dar verdadero testimonio de que Él es el Mesías esperado por quien los ciegos ven, los sordos oyen, los mudos proclaman que nuestro Salvador está en medio de nosotros, el vencedor de la muerte. María enséñanos a ver, a escuchar, a proclamar y a seguir a tu Hijo, Jesucristo, nuestro Señor.

Guía: Madre Santísima, como hiciste aquel día en Caná de Galilea,  dile a tu hijo Jesús cuánta falta nos hace el vino de la verdadera alegría;  porque nos hemos alejado de Él, que es la fuente de la  alegría y de la paz.  Perdona Madre nuestra ingratitud. Ayúdanos  a confiar en Él como tú confías  y a amarlo  como tú  le amas; que sepamos descubrir su presencia en cada acontecimiento de nuestra vida.

En este misterio, queremos rogarte también por todos nuestros hermanos enfermos. Y por tu misericordia, concédenos a todos,  la salud física, mental y espiritual.

Guía: Mi corazón en amarte eternamente se ocupe,

Todos: Y mi lengua en alabarte, Madre mía de Guadalupe.

Padre nuestro…

10 Aves Marías…

Guía: Gloria al Padre, Al hijo y al Espíritu Santo…

Todos: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Guía: María, Madre de gracia, Madre de misericordia,

Todos: En la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

Guía: Santa María de Guadalupe, esperanza nuestra,

Todos: Salva a nuestra patria, conserva nuestra fe católica y bendice nuestros hogares

Canto

Cuarto Misterio

La Confirmación

Es el “sí” de Juan Diego.

Juan Diego había buscado alguien que pudiera ayudar a su tío, alguien que pudiera darle la salud o mitigar su dolor. El sufrimiento del tío repercute en Juan Diego, quien de igual forma sufre, se siente impotente ante una adversidad que lo sobrepasa. Juan Diego fue a toda prisa por un sacerdote para que prepare a su tío a bien morir; y cuando llegó cerca del Tepeyac, se acordó que un día antes debió haber estado aquí para llevarle la señal prometida al obispo; pero ahora tenía prisa, así que torció el camino, no sigue derecho, sino que le da la vuelta al cerro para no encontrarse con María, la Niña del Cielo, no podía perder tiempo, necesitaba urgentemente un sacerdote.

Es Jesucristo por medio de Santa María de Guadalupe, quien desciende para encontrarse exactamente aquí con Juan Diego; es Dios, por medio de su Madre, quien viene al encuentro del angustiado laico.

Es en ese momento lleno de dolor, de desconcierto, de fatalismo en donde Santa María de Guadalupe le dice las palabras más hermosas y que ahora son dirigidas también a nuestro corazón: “No tengas miedo, ¿Acaso no estoy yo aquí que tengo el honor y la dicha de ser tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy yo la fuente de tu alegría? ¿No estás en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos? ¿Acaso tienes necesidad de alguna otra cosa?” (Nican Mopohua, v. 119)

Y le asegura que su tío ya está bien, ya sanó, y Juan Diego lo cree, Juan Diego tiene fe en las palabras que salen de la boca de María y lleno de esperanza le pide le conceda la gracia de enviarlo al obispo con la señal prometida, Juan Diego le confirma su fe; de esta manera, su misión es una verdadera gracia y favor divino. Este es el “sí” de Juan Diego, es la Confirmación de poner toda su vida en las manos de Dios por medio de María.

Sacerdote Oremos: Santa María de Guadalupe ayúdanos a confirmar nuestra fe en tu Hijo Amado, danos la fuerza y la inteligencia para proclamar con la voz, con el corazón y con las buenas obras, ante el verdadero Dios, nuestro “sí” de cada día y confirmar nuestra fe, colaborar en todo momento para que, aquí y ahora, se pueda vivir la confirmación de nuestra libertad en el amor y el perdón.

Guía: Madre Santísima de Guadalupe,  nuestro México,  está enfermo. Necesita una fuerte efusión del Espíritu Santo que  sane su corazón  y le permita ver de nuevo  la luz de la verdad.

En este misterio te rogamos  que  le  pidas  a tu esposo amadísimo el Espíritu Santo, que se derrame en el corazón de cada habitante de esta bendita tierra  en la que  tú,  la Madre de Dios,  quisiste quedarte a vivir. Que ese mismo Espíritu, nos conceda la fuerza para perdonar y la sabiduría  para proclamar y defender con valor, nuestra fe.

Guía: Mi corazón en amarte eternamente se ocupe,

Todos: Y mi lengua en alabarte, Madre mía de Guadalupe.

Padre nuestro…

10 Aves Marías…

Guía: Gloria al Padre, Al hijo y al Espíritu Santo…

Todos: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Guía: María, Madre de gracia, Madre de misericordia,

Todos: En la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

Guía: Santa María de Guadalupe, esperanza nuestra,

Todos: Salva  nuestra patria,  conserva nuestra fe católica y bendice nuestros hogares.

Canto

Quinto Misterio

El Matrimonio

Entre los indígenas la tilma es una prenda muy importante. La Virgen de Guadalupe cuando plasma su imagen en la tilma de Juan Diego, Ella, con su propia imagen, sus dibujos y sus colores, dignifica la tilma del macehual ennobleciéndola; Ella, al plasmarse en la tilma del indígena manifiesta su protección y su cuidado. Ella hace un verdadero Matrimonio espiritual con el pueblo, ya que al plasmar su imagen en la tilma Ella anuda su vida, se entrega plenamente en el alma y en el ser del enamorado pueblo sencillo y humilde representado por Juan Diego. Un verdadero matrimonio espiritual en donde está como centro Aquel que es la Alianza, la Nueva Alianza en el Arca Viviente que es María, Él, Jesucristo quien nos quita todo miedo, toda angustia y todo temor, por medio de la ternura de su propia Madre; es Jesucristo quien hace un matrimonio con su Iglesia, para construir juntos la Civilización de su amor.

Sacerdote Oremos: Santa María de Guadalupe gracias por ser la portadora del amor de Dios, ayúdanos a mantener esta alianza especialmente en los matrimonios en donde tú imprimes tu bendita imagen para que se amen hasta que la muerte los separe, que puedan superar todo obstáculo y adversidad, y surjan fortalecidos y así puedan formar una familia llena de tu amor.

Guía: Madre Santísima, tú conoces de  cuántas  maneras  se intenta destruir hoy el matrimonio y la familia.  Te rogamos  que protejas y salves estas instituciones naturales para que los esposos sean testimonio de amor para el mundo, y para que los niños se desarrollen en ambientes equilibrados y felices. Protege, cuida y bendice a cada una de nuestras familias, para que podamos ser cada vez más como la tuya.

Guía: Mi corazón en amarte eternamente se ocupe,

Todos: Y mi lengua en alabarte, Madre mía de Guadalupe.

Padre nuestro…

10 Aves Marías…

Guía: Gloria al Padre, Al hijo y al Espíritu Santo…

Todos: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Guía: María, Madre de gracia, Madre de misericordia,

Todos: En la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

Guía: Santa María de Guadalupe, esperanza nuestra,

Todos: Salva nuestra patria, conserva nuestra fe católica y bendice nuestros hogares.

Canto

Sexto Misterio

El Sacerdocio

Santa María de Guadalupe pide un templo, que significa el crear una nueva Civilización del Amor de Dios, una casita sagrada, la Iglesia que es un lugar en donde todos formamos la familia de Dios. El mensajero de esta petición es un humilde indígena laico, Juan Diego; y el dueño del mensaje es el consagrado, el humilde franciscano, primer obispo de México, fray Juan de Zumárraga.

La Siempre Virgen María, Madre del Creador de todo el Universo pide que sea el obispo quien apruebe la construcción de esta “casita sagrada” y con esto Ella se somete a la autoridad del consagrado, no se hace nada sin que el obispo, cabeza de la Iglesia, lo apruebe; de esta manera, Santa María de Guadalupe es la Madre de la Iglesia, forma Iglesia, hace Iglesia.

El obispo pidió una señal, la cual fue enviada por Santa María de Guadalupe por medio del laico, una señal maravillosa: las flores llenas del rocío del canto de Dios; pero, en el momento exacto en el que el laico le entregó la señal de las flores al consagrado, se imprimió la imagen de Santa María de Guadalupe en la tilma de san Juan Diego, la cual se le entregó también al obispo, pues formaba parte de la señal prometida. De esta manera comprendemos que la maravillosa señal del amor inmenso de Dios por medio de Santa María de Guadalupe es el laico en las manos sacerdotales del consagrado, es el laico dentro de su Iglesia. San Juan Diego no duda en llamar a los sacerdotes como “Las imágenes de Dios” o “Los más amados del arraigadísimo Dios por quien se vive”. Esto es una enorme gracia pero, al mismo tiempo, un gran compromiso y responsabilidad.

El sacerdote: Oremos: Santa María de Guadalupe gracias por ser la portadora de la especial vocación de parte de Dios a la vida consagrada, a la vida en el Sacerdocio ministerial, ayúdanos a colaborar en la fidelidad a esta importante vocación, pues todos estamos comprometidos para que se escuche y se viva esta especial consagración al verdadero Dios por quien se vive, Jesucristo nuestro Señor.

Guía: Madre Santísima,  en este misterio por tu mediación,  queremos agradecer a Dios  el invaluable regalo de “tus hijos predilectos”,  los sacerdotes. Gracias Señor por cada vocación sacerdotal  porque a través de ellos te entregas a nosotros vivo  y verdadero en cada sacramento. Madre, protégelos y guárdalos en el seguro refugio de tu corazón inmaculado. Al mismo tiempo, enséñanos a nosotros los laicos cómo valorarlos, respetarlos y amarlos siempre.

Guía: Mi corazón en amarte eternamente se ocupe,

Todos: Y mi lengua en alabarte, Madre mía de Guadalupe.

Padre nuestro…

10 Aves Marías…

Guía: Gloria al Padre, Al hijo y al Espíritu Santo…

Todos: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Guía: María, Madre de gracia, Madre de misericordia,

Todos: En la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

Guía: Santa María de Guadalupe, esperanza nuestra,

Todos: Salva nuestra patria, conserva nuestra fe católica y bendice nuestros hogares.

Canto

Séptimo Misterio

La Confesión

Tanto la Imagen de Santa María de Guadalupe impresa en la humilde tilma de Juan Diego, como la narración que este mismo laico expresó con todas sus particularidades, manifiestan un verdadero encuentro con ese único Dios, vivo y verdadero, que tocó el corazón de todos, tanto de indígenas como de europeos.

De una manera asombrosa se había difundido la fama del milagro y acudían todos con un corazón contrito, sedientos del verdadero amor. La conversión se dio de manera absolutamente asombrosa.

Todos contemplaron con asombro la Sagrada Imagen y escuchaban llenos de emoción el relato de cómo la Madre de Dios se había aparecido y cada uno de los signos de su maravillosa Imagen. Así se inició una de las conversiones más impactantes y maravillosas, sin precedentes en la historia de la Iglesia universal; en cerca de ocho años se convirtieron aproximadamente nueve millones de personas. En un corazón humilde y arrepentido se forma el auténtico hogar de Dios; como lo expresa el Papa Benedicto XVI cuando presenta la conversión del hijo pródigo: “Camina  hacia la verdad de su existencia, «a casa».”[1]

Este es el verdadero fruto del encuentro de Dios, por medio de Santa María de Guadalupe: una verdadera conversión desde lo más profundo del corazón; que no sólo se dio en aquel siglo XVI, sino que sigue siendo constante hasta nuestros días. Poner a Jesucristo en el centro de la existencia nos dispone a actuar como verdadera familia unido al prójimo. Esta es la verdadera libertad para construir esta patria, esta nación, para saber edificar este pueblo de gente humilde que sabe abrir su corazón para ser libre dando su vida por los demás siguiendo a su Señor y Salvador, para que con su poder sepamos perdonar y, de esta manera, ser libres, plenamente libres, para construir juntos la Cultura de la vida, la Civilización del Amor.

Sacerdote Oremos:  Santa María de Guadalupe gracias por ser la portadora del Dios del perdón y de la misericordia, gracias por darnos a Aquel que aún viéndonos lejos corre a nuestro encuentro y nos llena de su amor, de forma especial en el sacramento de la Reconciliación, liberándonos del pecado y de la muerte, y dándonos la fuerza del Espíritu Santo para saber perdonar a nuestros hermanos.

Guía: Virgen Santísima de Guadalupe tu Hijo Jesús entregó su vida para que nosotros tengamos  vida  en abundancia. Su llegada a través de ti a ésta  tierra en 1531,  nos trajo la oportunidad de tener esa vida, pero hoy, de nuevo,  sombras de muerte nos  rodean.   Madre, enséñanos a aceptar con gratitud el don de la vida,  ayúdanos a defenderla con valor desde su inicio hasta su fin natural.  Libra, sobre todo, a nuestros niños y a nuestros jóvenes de todo lo que implica la cultura de la muerte;  líbranos también de la muerte eterna.  Que tu poderosa intercesión, nos devuelva esa vida en abundancia que Jesús nos consiguió con su muerte y resurrección.

Guía: Mi corazón en amarte eternamente se ocupe,

Todos: Y mi lengua en alabarte, Madre mía de Guadalupe.

Padre nuestro…

10 Aves Marías…

Guía: Gloria al Padre, Al hijo y al Espíritu Santo…

Todos: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Guía: María, Madre de gracia, Madre de misericordia,

Todos: En la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

Guía: Santa María de Guadalupe, esperanza nuestra,

Todos: Salva nuestra patria, conserva nuestra fe católica y bendice nuestros hogares

Canto

Octavo Misterio

La Iglesia Sacramento de Salvación

Santa María de Guadalupe pide una casita sagrada, un templo, que es Iglesia Católica, sacramento de Salvación para el mundo entero. Ella nos sigue conduciendo a Jesucristo, que es la piedra angular de esta Iglesia.

La Doncella de Nazaret, la Morenita del Tepeyac, es la Madre de Dios y Madre nuestra y desde que tomó nuestra sangre y nuestro color, tomó nuestra identidad y nuestra persona, nuestra historia y nuestra alma, dándonos a su Hijo, Jesucristo, Señor de la vida y de la verdadera libertad. Ella es la primera discípula y misionera del Amor de Dios, y quien supo poner en todo corazón a su amado Hijo.

El pensador de origen chileno P. Joaquín Alliende dice: “Como pedagogía divina, la Encarnación se prolonga decisivamente en la vinculación del lugar, porque es tangible, porque la maternidad de la tierra no se puede olvidar. En Guadalupe, esa maternidad tangible es la manta de Juan Diego, la «tilma» donde el cielo pinta la imagen mestiza de María, y es la «Casita», el templo del Tepeyac que la Santísima Virgen exigió como cofre del nuevo icono que ella regalaba. La maternidad del Tepeyac establece la casa de encuentro de los pueblos mestizos en el ayer, en el hoy y en el mañana de América Latina y el Caribe.”[2]

Los obispos reunidos en torno al Papa Benedicto XVI, en Aparecida, Brasil, entre los cuales estaba el sucesor de fray Juan de Zumárraga, el arzobispo de México, el cardenal Norberto Rivera Carrera, plasmaron en el Documento final una maravillosa verdad llena del rocío del Tepeyac: “[María], así como dio a luz al Salvador del mundo, trajo el Evangelio a nuestra América. En el acontecimiento guadalupano, presidió, junto al humilde Juan Diego, el Pentecostés que nos abrió a los dones del Espíritu.”[3] Y proclamaron con alegría: “Todos los bautizados estamos llamados a «recomenzar desde Cristo», a reconocer y seguir su Presencia con la misma realidad y novedad, el mismo poder y afecto, persuasión y esperanza, que tuvo su encuentro con los primeros discípulos a las orillas del Jordán, hace 2000 años, y con los «Juan Diegos» del Nuevo Mundo.”[4]

Santa María de Guadalupe,  Madre y Modelo de la Iglesia, de esta Iglesia católica nuestra que es Sacramento de Salvación.

Sacerdote: Oremos: Santa María de Guadalupe gracias por ser portado ra del Dios que da la verdadera libertad en el amor; gracias por el don maravilloso de la Iglesia, sacramento de salvación para el mundo entero, permítenos ser piedras vivas de esta amada iglesia, permítenos ser esa “casita sagrada” que desde nuestro corazón vayamos construyendo como hermanos con la fuerza de Jesucristo, nuestro Señor.

Guía: Madre, ¿Quiénes  somos los mexicanos para que hayas querido quedarte  a vivir con nosotros?  ¿Quiénes somos para que nos encargaras una misión universal? Virgen Santísima, a pesar de todos nuestros males, en el fondo del corazón de cada mexicano, vives tú. En la raíz de éste pueblo, estás tú. Por eso, en  éste último misterio, confiados, imploramos tu ayuda una vez más. Ven Virgen Santa en nuestro auxilio, pisa la cabeza del maligno que invade nuestras vidas y ayúdanos a hacer surgir ese tesoro que llevamos en el alma,  para que México entero llegue a ser  esa  “casita sagrada”  en la que tú y tu Hijo Jesús reinen; y así  podamos cumplir nuestra misión de iluminar al mundo entero con la verdad del Evangelio que tú nos revelaste.

Guía: Mi corazón en amarte eternamente se ocupe,

Todos: Y mi lengua en alabarte, Madre mía de Guadalupe.

Padre nuestro…

10 Aves Marías…

Guía: Gloria al Padre, Al hijo y al Espíritu Santo…

Todos: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Guía: María, Madre de gracia, Madre de misericordia,

Todos: En la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

Guía: Santa María de Guadalupe, esperanza nuestra,

Todos: Salva nuestra patria, conserva nuestra fe católica y bendice nuestros hogares.

Canto

Sacerdote: Oremos: Padre de misericordia, que has puesto a este pueblo tuyo bajo la especial protección de la siempre virgen Santa María de Guadalupe, Madre de tu Hijo, concédenos, por su intercesión, profundizar en nuestra fe y buscar el progreso de nuestra patria por caminos de justicia y de paz. Por nuestro Señor Jesucristo…

Todos: Amén

Guía: Por la Nación Mexicana y las intenciones del Santo Padre.

Padre Nuestro

Dios te Salve María Santísima, Hija de Dios Padre, Virgen Purísima y Castísima. En tus manos encomendamos nuestra fe para que la aumentes llena eres de gracia…

Todos: Santa María…

Dios te Salve María Santísima, Madre de Dios Hijo, Virgen Purísima y Castísima. En tus manos encomendamos nuestra esperanza para que la alientes, llena eres de gracia…

Todos: Santa María…

Dios te Salve María Santísima, Esposa de Dios Espíritu Santo, Virgen Purísima y Castísima. En tus manos encomendamos nuestra caridad para que la inflames, llena eres de gracia…

Todos: Santa María…

Guía: Dios te salve María Santísima, templo y sagrario de la Santísima Trinidad, virgen concebida sin la culpa original;

Todos: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo óyenos. Cristo óyenos.
Cristo escúchanos. Cristo escúchanos.
Dios, Padre celestial. Ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo. Ten piedad de nosotros.

Dios Espíritu Santo. Ten piedad de nosotros.

Todos: Ruega por nosotros.

Santa María

Hija Predilecta del Padre

Madre del Hijo Unigénito de Dios

Consuelo del Espíritu Santo
Madre de Dios siempre cercano a nosotros
Madre del Dios de la alianza
Reveladora de Jesús en el Tepeyac
Fuente de salud y vida
Alegría de nuestra tierra
Felicidad de México
Río de luz de nuestro pueblo
Arrullo de nuestra tierra
Manantial de esperanza
Estrella de la Evangelización
Mujer flor
Mujer vestida de sol
Camino predilecto para llegar a Cristo
Cumbre y monte de nuestra alegría
Portadora de un mundo nuevo
Aurora de nuestro caminar
Profetisa reveladora del triunfo de tu Hijo
Maestra de la Iglesia
Flor y canto de América

Todos: Enséñanos a amar.

Madre que conoces nuestros andares y pesares

Madre que nos acoges y arrullas con cantos celestiales
Madre que apaciguas nuestras violencias
y nos llamas a la reconciliación.
Madre, modelo y guía de todas nuestras madres
Madre del nuevo milenio
Madre de la Nueva evangelización
Madre de la unidad pedida por Cristo
Madre de América y del mundo
Madre de la civilización del amor

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo. Perdónanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo. Escúchanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo. Ten piedad de nosotros.
Todos: Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita. Amén.

Sacerdote: Oh Dios, cuyo Unigénito Hijo, con su vida, muerte y resurrección, nos alcanzó el premio de la vida eterna: concédenos a quienes recordamos estos misterios del Santo Rosario, imitar lo que contienen y alcanzar lo que prometen. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Todos: Amén.

Sacerdote: Bendición con el Santísimo

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9 Comentarios
  1. gloria santana lopez permalink

    gracias por este hermoso rosario

  2. ANGELICA permalink

    QUISIERA EL ROSARIO DEL AMOR GUADALUPANO EN ALGUN FOLLETO O LIBRO PARA QUE PUEDA PROPAGARLO Y DARLO A CONOCER, PORQUE ES HERMOSISIMOOOOO. UN LIBRITO, TRIPTICO O EN DONDE LO PUEDO COMPRAR O CONSEGUIRLO COMPLETO, Y SI ES CD ES MUCHO MEJOR. SALUDOS ESPERO ME PUEDA AYUDAR PORQUE ES HERMOSO. BENDICIONES

  3. PARROQUIA VIRGEN DE GUADALUPE permalink

    QUIEN HAYA ELABORADO ESTE HERMOSO ROSARIO FELICIDADES ES UNA DE LAS COSAS QUE DEBERIAMOS HACER COMO CREYENTES VIVIR NUESTROS SACRAMENTOS PORQUE JESUS ESTA REALMENTE VIVO Y NOS DEJA ESE LEGADO DE AMOR

  4. antonio grafichen permalink

    felicidades y gracias lo voy a promover
    que Dios los bendiga

  5. Angy permalink

    Que Dios Padre, por medio de su Hijo Nuestro Señor Jesucristo y con la presencia del Espíritu Santo te siga llenando de Sabiduría. Gracias por este Rosario está hermoso y nos ayudará a catequizar en nuestra comunidad. Espero sigas esforzándote por hacer trabajos como éste que sirven para dar a conocer el amor de Dios a través de nuestra Madre Santísima. Dios te bendiga y te acompañe siempre.

  6. gladys estanciero permalink

    maravilloso!!!!!! donde lo consigo?

  7. Ana Ruiz permalink

    Es precioso, ¿hay algún folleto? me gustaría difundirlo

  8. Gracias por tan hermosos Rosario a la Virgen de Guadalupe, Patrona de América, Felicitaciones a su creador. Muchas bendiciones por acercarnos a Jesús a través de su Madre Santísima.
    Felicidades a todo el pueblo mexicano por la celebración de su Día de María de Guadalupe. Dios bendiga a América

  9. Amor Seguro, A.C. permalink

    ¡Gracias por escribirnos!
    ¡Sí tenemos la alegría de conocerlo!, el nos casó hace 21 años y bautizó a dos de nuestros hijos… además de darle la primera comunión a nuestro hijo mayor.
    A quienes nos escriban con mucho gusto les damos la información que amablemente nos proporcionas.

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