La delicia del amor: Se cocina en el matrimonio

por Amor Seguro, A.C. el Septiembre 11th, 2012

El abrazo esponsal y el amor vivido en plenitud en el matrimonio es como un delicioso pastel, que nunca se termina, se come de rebanada en rebanada, poco a poco y no todos los días.

Puede ser un pastel muy decorado, un muffin, un esquisito panqué, o una sencilla rosca.

Se hace creativamente con recetas aprendidas en la tradición familiar, usando infinidad de ingredientes distintos entre si… que le dan sabor, textura, color, consistencia… los jóvenes, y también los adultos, están probando sólo harina, se atragantan de harina, que no les gusta; las revistas del corazón y los medios de comunicación les venden pasteles de muchos “sabores” que se vuelan con el viento, se caen de las manos y no tienen sabor por sí mismos… porque les faltan todos los ingredientes que se encuentran exclusivamente en el maravilloso horno del matrimonio.

De cada ingrediente debemos llenar una taza… Y la pregunta hoy es:

¿Se pueden llenar las tazas necesarias con sólo un ingrediente?

¿Se puede cocinar un exquisito pastel sin el horno del matrimonio?

¿Cuántos ingredientes llenan sólo un cuarto de taza, media… o tres cuartos de taza?

El diario vivir y tocar un matrimonio permite – tratar – de cocinar el pastel con una taza rasa de todos los ingredientes, en el horno que los transforma, ese es el secreto de la plenitud en el abrazo esponsal.

El sabor, la textura y la consistencia cambia, es distinta cada vez que se pone sobre la mesa. ¡Y que decir de la preparación de la mesa para disfrutarlo!.

Estos son los ingredientes que se necesitan combinar, mezclar, integrar,  totalmente de una manera sencilla y natural por los esposos, permitiendo que los transforme el fuego del amor en el horno del matrimonio…

El cuerpo

Conozcan el valor, significado y la importancia de su cuerpo…

El cuerpo, y sólo él, es capaz de hacer visible lo que es invisible:

Lo espiritual y lo divino.

El cuerpo hace visible el amor de Dios.

El cuerpo es el vestido del alma, es sagrado y nunca se separa de ella.

Si lo hace se convierte en cadáver.

Lo que le haces al cuerpo se lo haces también al alma.

El cuerpo tiene un significado de amor esponsal.

El cuerpo es templo del Espíritu Santo.

El cuerpo es redimido por Cristo, ¡va a ser un cuerpo glorioso!

El cuerpo permite expresar profundamente el don sincero de uno a otro.

El cuerpo tiene un lenguaje, propio, único… maravilloso, extraordinario.

Descúbranlo es suyo, es misterioso, es de dos, sólo de dos.

Cuídenlo, protéjanlo… custódienlo.

A quien amas, es a la persona completa, no sólo un cuerpo.

Y por favor… nunca califiquen nada negativamente del cuerpo del otro, todo es excelente, es 10, es el cuerpo de tu esposo, de tu esposa.

Y recuerden que el paso del tiempo deja huellas en el cuerpo… dando vida y amando.

La fecundidad

El amor esponsal es fecundo – da fruto – por dos motivos:

1.  Une y provoca AMOR, el bien máximo para los esposos: El abrazo esponsal es un medio privilegiado creado por Dios para manifestar, engendrar, mejorar, transformar, crecer, perfeccionar, instaurar, despertar, incrementar, motivar, vivir, tocar, defender, proteger, valorar y desarrollar el amor entre los esposos.

2. Es fuente de la vida, una vida para toda la eternidad: El hijo, es siempre un don.

La inteligencia y la voluntad

Quien se entrega y da es una persona única, irrepetible, grandiosa.

Inteligente porque se conoce y conoce al otro.

La razón debe estar presente siempre,

porque la inteligencia atraviesa todo acto en la persona.

Con voluntad porque quiere querer, y que lo quieran querer.

Quieren el bien. Buscan el bien.

Saber someterse a lo que desee el otro.

El abrazo esponsal, nunca está construido del todo…

debe ser sorpresa, asombro, creatividad, imaginación, ilusión, fantasía, memoria,

… posibilidad de darle vida a una persona… un milagro.

No debe ser un acto rutinario y torpe.

La inteligencia y la voluntad presentes hacen especial el momento, lo preparan, lo provocan, lo buscan, le dan un sentido…

El instinto

En donde debe tenerse respeto, confianza y arte… profundo arte.

La comunicación

Se debe de hablar con limpieza, claridad, honestidad, sinceridad y confianza.

Decirle cuanto la quieres… cuanto lo quieres… cómo deseas ser querido… querida.

Buscar los mismos fines. Platiquen de sus proyectos, sueños…

De la abundancia del corazón habla la boca.

Decirse cosas que conmuevan, importantes, trascendentes, que incrementen el amor y el conocimiento de uno por el otro.

Haláguense con palabras. Reconozcan lo bueno que tienen y díganlo.

El lenguaje de las manos y de los ojos comunica, matiza, acompaña, acompasa… y ni qué decir del lenguaje del cuerpo.

Al terminar… prolonguen las palabras, la ternura, el abrazo.

La pasión

Descúbranla, tóquenla, siéntala, vívanla… a su mayor plenitud humana.

Es verdad que cuando la pasión se inserta en las energías más profundas del espíritu,

puede convertirse en una fuerza creadora; pero debe sufrir una transformación radical.

La pasión dirigida y orquestada por la inteligencia, la voluntad y la libertad,

hace vibrar el amor y encuentra el gozo de enriquecerlo.

El placer, el gozo, la alegría

De saberse uno solo. Dos vidas compartidas.

Placer, al descubrirte distinto, diferente.

El placer es bueno, muy bueno…

siempre y cuando se produzca por causas buenas, muy buenas.

Gozo, por saber que el amor esponsal es eterno.

Alegría, de que existas, de que seas tu… y de haberte encontrado para amarte.

La Libertad

La libertad que nos permite expresar el amor que tenemos en el alma y en el corazón.

Me entrego a ti, porque quiero, soy libre de hacerlo.

Porque eres un bien para mi y yo para ti. Porque te elijo a ti para entregarme completo.

El elegir es más radical que el poder hacer.

Darse y entregarse con absoluta libertad.

El amor es libre no se condiciona.

La libertad es el mayor acto de amor, con ella te juegas la vida y la construyes.

Todo acto de libertad deja huella en mi y en ti.

Según lo que hago, me hago.

Todo lo que es bueno respeta las leyes de Dios. Elegir el bien y la verdad… es ser libre.

El Tiempo

Escribimos la historia en el tiempo que se toca al vivir y se guarda en nuestro pasado.

Darnos el tiempo, buscar el tiempo…provocar el tiempo y encontrarlo.

El necesario, el prudente, tan largo o tan corto como el compás lo marque.

Provocar los tiempos para que suceda el encuentro, para que se den los momentos…

Prolongar los tiempos, estirarlos, recordarlos… gozar y compartir el tiempo juntos!!!

Apertura a la vida

Muchos no alcanzan plenitud por temor, culpabilidad y ansiedad.

El miedo al embarazo atenta contra la misma naturaleza de vida y de cocreación.

No podemos olvidar que es el acto originario de toda persona humana, y que siempre es un milagro… una vida que de la nada surge, para transformar la historia…

El cambio más grandioso, la transformación más grande e impresionante… es cuando te conviertes en padre o en madre… cuando tu vida tiene un sentido por serlo.

El abrazo esponsal es dolor, sacrificio, sufrimiento, paciencia… es saber esperar.

Los días de abstinencia para planificar la familia, engrandecen el amor.

Porque se vive el sacrificio. ¡Por favor, descubran la maravilla y grandeza de la castidad!

La castidad es la alegría del orden en el corazón… el lenguaje del amor verdadero.

Es ese volver a ser novios de nuevo. El deseo aumenta…

La apertura a la vida permite la verdadera plenitud en la entrega… se pierde el miedo y la ansiedad si se reconoce que un hijo,

es un regalo – un don – y siempre es una bendición y siempre un bien para los esposos.

El hombre y la mujer solo colaboran, cocrean, con Dios, pero el único que decide el milagro de una nueva vida, una persona, es y será solo El.

Confíen en Dios, El sabe lo que hace y para que lo hace.

¿Por qué no confiamos en Dios? El hijo, es primero hijo de Dios que nuestro, creado por El para la eternidad, no para el aquí y el ahora.

El corazón

Las sagradas escrituras hablan más de 1000 veces del corazón.

Lo esencial: el centro de decisiones, el punto de unión del alma y Dios.

Donde esta nuestra afectividad: Las emociones, pasiones y sentimientos.

Nuestro corazón que nunca está satisfecho hasta que ama al corazón del otro.

Busquen unir sus corazones, para que aprendan a latir juntos.

Toda persona vale lo que vale su corazón.

La calidad de tu amor, está en tu corazón.

¿Qué hay en sus corazones?

En el corazón están guardados los buenos sentimientos, acciones, deseos, pasiones y sentimientos…

Pero también los malos… cuidado. Un corazón bueno es un enorme tesoro. Cuídalo.

La pureza de corazón provoca mirar limpiamente y juzgar con rectitud…

El corazón permite reconocerte y reconocer a tu cónyuge.

En el corazón habita la gracia, en el corazón está Dios.

Desde tu corazón la fuerza del amor se traduce en actos concretos.

El silencio

Hablar sin palabras, esperar las miradas, gozar el ver juntos en la misma dirección.

Ser cómplices en el silencio, no necesitar de las palabras para saber qué se quiere, qué se piensa, qué se desea… respetar los silencios, los espacios

El perdón

Lo importante es que el perdón nazca de lo más profundo del alma.

Perdonar es algo serio, humanamente difícil sin la ayuda de Dios.

Escribe siempre los daños sobre arena. Si no provocas la reconciliación… los dos pierden.

Comprende, todos somos débiles y ofensores.

Que necesario e importante es saber perdonar.

Su importancia es infinita, sus frutos inimaginables.

El perdonar, revive, mueve, compromete, modifica, fortalece… ayuda a crecer.

El perdón siempre es posible, se requiere querer perdonar – mi voluntad – y que Dios derrame toda, toda la gracia necesaria. Sólo Dios puede ayudarnos a hacerlo.

“Pedir perdón aunque no sea tu culpa”, abre el alma, al corazón al diálogo, al encuentro…a perdonarse.

Saber ser esposos…

“A tus hijos los cuida cualquiera que los quiera, a – tu esposa, a tu esposo – Sólo lo cuidas tu”.

Cuántas mujeres en su maravilloso papel de madres dejan de ser esposas.

Cuántos hombres en su papel de padres responsables, “proveedores”, dejan de ser esposos.

Nunca te olvides que a quien elegiste, lo elegiste para la eternidad, y es la única persona en el universo con el que compartes y vives un sacramento.

Cada uno de tus hijos y tus otros amores te han sido dados, no fueron elegidos por ti.

Si tu cónyuge ocupa el primer lugar en tu vida, tus hijos vivirán cada día lo que significa la educación para el amor esponsal.

La familia política, los amigos, el trabajo, los hobbies… tendrán el lugar que les es debido.

Tu cónyuge es tan importante… maravíllate cuánto.

La generosidad

De gozar darse al otro totalmente. Sin reservas. Sinceramente.

Querer el bien del otro… a darme a ti porque me deseas.

Saber darnos, hacer sencilla la entrega. Pensar en ti no en mi.

El dolor, el sacrificio…

De sufrir contigo y por ti.

De dolerme tu dolor.

Saber sacrificar mi yo por el tu, el nosotros. Sacrificar mi amor propio, por hacerte feliz a ti.

Buscar crecer contigo.

Saber renunciar con gozo, por tu bien, nuestro bien.

El saber esperar el tiempo apropiado, prudente, responsable.

Buscar hacer tu vida agradable limando las diferencias, provocando el diálogo…

Aunque cueste tanto a veces…

La diferencia

Fuimos creados sexualmente distintos, para amarnos.

Un hombre y una mujer son distintos. ¡Qué maravilla!

La diferencia sexual es el sazón de la vida.

Conocer la riqueza de ser distintos para ser complementarios.

Reconocer la grandeza de tocar y sentir la vida,

los momentos de modos tan radicalmente distintos.

El se duerme, ella habla…

Sabernos sexualmente distintos para poder entregarnos, enriquecernos, complementarnos y aceptarnos.

La fidelidad

Contigo, solo contigo y para siempre contigo.

Te elegí y renuncio a los demás.

Quiero quererte en las buenas y en las malas.

Por eso quiero estar siempre contigo… aunque a veces quiera lanzarte por la ventana.

Confío en ti, creo en ti y en lo que queremos ser, cueste lo que cueste.

Hice una promesa y quiero, queremos juntos cumplirla.

La Cultura y el Conocimiento

Saber y conocer. Buscar crecer, aprender, mejorar, formarse…

Despertar el gozo por saber del otro.

Como es el hombre, como la mujer…

Que implica en un organismo la unión entre un hombre y una mujer, ¿cómo funcionan?

Los ritmos, los tiempos… son diferentes.

Saber que le gusta, saber que necesita, saber que desea…

Cuando uno ama a otro, no quiere que viva simplemente - sino que viva el bien -, que sea verdaderamente bueno, que alcance su perfección… que sea feliz!!

y para eso necesitamos que expriman la vida, la cultura y el conocimiento juntos.

Somos lo que conocemos. Somos lo que leemos, miramos y escuchamos.

El Amor

El amor, debe manifestarse siempre antes, durante y después…

El amor es una decisión, un verbo.

Vivificar el amor. Poner todo mi amor y mis afectos al servicio del otro.

Quien más quiere y más querido es se convierte en la persona más feliz.

El clima previo y anterior debe estar lleno de ternura, sencillez, alegría, delicadeza, respeto, generosidad, grandeza, sorpresa, comprensión y cariño.

Pensar en el otro, no en ti. Hacer feliz al otro no a ti.

Ejercitarse en el amor que los perfeccione como esposos, como personas.

Facilitar el que nos amen, hacer sencillo que nos quieran.

Recibir sin trabas, sin obstáculos el cariño del otro… no poner barreras al recibir su amor.

Abrirse y salir al encuentro del otro.

Hacer sencillo el amor. Ser accesibles. No ser distantes.

No ser complicados, egoístas.

Amar es decirlo varias veces y demostrarlo toda la vida.

Amar es aplaudirle a Dios, y decirle: con el o ella quiero vivir para siempre…hasta la eternidad.

La totalidad

Todo mi ser persona te lo entrego a ti, mi cuerpo y mi alma.

Somos un don el uno para el otro.

Toda mi capacidad de amar la vivo contigo.

Todo lo que creo y espero me hace mirarte a ti para amarte.

Toda mi vida la pongo en tu corazón, porque confío en ti.

Todo lo que he sido, soy y seré, es para siempre contigo.

Toda mi existencia tiene sentido en nuestro amor esponsal.

Todo con Dios y nada sin El.

El alma

Tu vida, tu motor, todo tu ser tu, que se entrega y se da.

En el alma están escritas todas las páginas de tu historia pasada, presente…y las que vas a escribir.

Tu espiritualidad que te hace ser persona capaz de conocer, descubrir, aprender, amar, comunicar, creer, crecer…elegir.

Tu intimidad, tu desnudez en sentimientos, tus sueños, tu pudor, psicología, afectos y deseos.

El alma que vive y vivirá eternamente.

El alma que se funde en el amor a otro como don único e irrepetible.

El alma que desea regresar a Dios porque cuando fue creada Lo vio…

No olviden nunca – la promesa de resucitar – para encontrarnos en el cielo.

La desnudez

Que puedo descubrirme ante tus ojos, porque me amas al mirarme en cuerpo y alma… alma y cuerpo.

Desnudo mi corazón, mis pensamientos, mis palabras y mi cuerpo porque confío en ti… sé que no me harás daño.

Desnudos sin vergüenza porque en el abrazo esponsal, queremos ser lo que Dios pensó desde el principio:

Dos personas que se funden en la confianza haber sido llamados a ser un don el uno para el otro en el amor esponsal.

La pureza y la castidad

Son el finísimo y delicado mantel en donde se custodia, protege, y cuida la intimidad del maravilloso pastel de Bodas, el pastel del matrimonio; en donde se goza del banquete… todos los ingredientes forman el lenguaje propio del amor de los esposos, único cada vez porque en cada encuentro toca, vive y descubre la voluntad de Dios… su carácter es sagrado, al renovarse entre los esposos el sacramento de su matrimonio, y para eso se necesita, se invita al banquete y se hace presente el Rey de reyes, el Amor mismo… el Todo pureza,  el Todo castidad…

Dios…  ”el ingrediente” verdaderamente esencial

En el abrazo esponsal, no son sólo dos personas… porque de alguna manera los esposos, requieren de la presencia de Dios para fundir el alma…

para derramar Su gracia y bendecir el amor de los esposos y así renovar con Su presencia el sacramento matrimonial, el amor esponsal.

El, y solo El, da el don de un hijo a los esposos, cocreadores con Dios, porque así lo pensó desde el principio.

El sólo El, quien infundiendo el alma crea una nueva vida…de la nada, con el del hombre, el de la mujer…  así lo quiere Dios desde el principio…

Por lo que no son solo 2 son 5: El Padre, El Hijo, El Espíritu Santo, el esposo y la esposa.

Donde se hace presente la santísima Trinidad, se hace presente el amor trinitario… el AMOR PERFECTO… y donde está El Amor, está la Pureza de María… el cielo completo…

Los esposos tocan un pedacito de cielo en la tierra. El cielo besa la tierra cuando la Trinidad se hace presente.

Piensen en Dios, hablen juntos con El. Recen juntos. Invítenlo siempre a su vida matrimonial.

Agradézcanle todo lo que creó por amor para el hombre y la mujer, para el matrimonio y la familia.

Convendría que cada abrazo esponsal lo vivieran siempre de la manera más sagrada y más humana… porque para ser pleno en lo humano deviene lo sagrado.

Somos hijos de Dios. Y el abrazo esponsal es un acto con vocación de eternidad.

La Eucaristía, sacramento de la caridad, muestra una particular relación con el amor entre el hombre y la mujer unidos en matrimonio. Profundizar en esta relación es una necesidad propia de nuestro tiempo. El Papa Juan Pablo II ha tenido muchas veces ocasión de afirmar el carácter esponsal de la Eucaristía y su peculiar relación con el sacramento del Matrimonio: « La Eucaristía es el sacramento de nuestra redención. Es el sacramento del Esposo, de la Esposa »

Benedicto XVI, Exhortación apostólica Sacramentum Caritatis 22 Febrero 2007

¡No tengáis miedo! ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo! Abrid vuestros corazones, vuestras vidas, dudas, vuestras dificultades, alegrías y afectos a su fuerza salvífica y dejad que Él entre en vuestros corazones. ¡No tengáis miedo! ¡Cristo sabe lo que hay dentro del hombre! ¡Solo Él lo sabe!”

Juan Pablo II

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